Entrevista a Francisco Enríquez, delegado sindical de CGT-Málaga despedido de Mercadona

A sus 31 años Francisco Enríquez llevaba siete trabajando en un Mercadona de Málaga. Había laborado como repartidor, panadero (“una especie de comodín en la empresa”, afirma) y finalmente recaló en la pescadería, dentro de las tiendas de la cadena que preside Juan Roig. Había cobrado siempre las “primas” o complementos como trabajador que cumplía

Rebelión

A sus 31 años Francisco Enríquez llevaba siete trabajando en un Mercadona de Málaga. Había laborado como repartidor, panadero (“una especie de comodín en la empresa”, afirma) y finalmente recaló en la pescadería, dentro de las tiendas de la cadena que preside Juan Roig. Había cobrado siempre las “primas” o complementos como trabajador que cumplía. Pero el 10 de octubre fue despedido, poco después que sus compañeros lo eligieran delegado sindical por la lista de CGT. La organización anarcosindicalista ha puesto en marcha la campaña “Fran Readmisión”. Francisco Enríquez considera que la empresa inocula el miedo y el sentimiento de culpa entre los empleados, “y más aún en tiempos de crisis”. ¿Qué ha ocurrido? “Mercadona ha aprovechado la crisis para apretar las tuercas, casi hasta llegar a una situación de esclavitud”.
Cuentas que tu despido se precipita desde que te eligen delegado sindical en Mercadona. ¿Cómo suceden las cosas?

El 1 de octubre me eligen delegado sindical por CGT (en la empresa sólo había representación de CCOO y UGT) y cuelgo el anuncio del nombramiento en el tablón. Entonces el jefe de Recursos Humanos, Federico Pérez, viene a hablar conmigo; me hace una pequeña entrevista, pero sin mencionar mi nueva responsabilidad sindical. Esos días, además, mi jefa directa en la pescadería estaba visiblemente nerviosa. Me amonestó. Mercadona llegó a ofrecerme tres días pagados para que “reflexionara”, luego tres días más…Hasta que finalmente me abrieron un expediente y me despidieron por motivos disciplinarios. El 29 de enero tenemos el juicio.
La CGT ha denunciado que la empresa te ofreció dinero para que aceptaras el despido y zanjar así la cuestión

Me ofrecieron el doble de lo que por mi antigüedad en la empresa me correspondería. Pero no sólo eso. A mi excuñado, que trabaja en otro Mercadona de Málaga, su jefe de Recursos Humanos le preguntó que le parecía lo mío y si podía hacer algo para que yo aceptara la indemnización propuesta por la empresa.

¿Consideras, por tanto, que se trata de un caso palmario de represión sindical?

Por supuesto, de lo contrario no me habrían ofrecido ni un céntimo. Pero el recurso que he presentado en el juzgado tiene como causa la violación de los derechos fundamentales.
Proliferan últimamente las denuncias de que Mercadona lleva a cabo procesos de sustitución de plantilla. ¿Esto es así?

Sí, están haciendo un gran ERE encubierto. Una gran empresa como Mercadona, con enormes beneficios, está sustituyendo a la plantilla más antigua por gente a la que se contrata en condiciones más precarias. Pero no sólo eso, en Mercadona de Fuengirola, por ejemplo, se ha despedido a gente por no saber inglés cuando ése no fue un requisito para la contratación.

¿Cómo está diseñada la empresa, qué mecanismos la hacen funcionar?

Hay, en primer lugar, una cúpula, encabezada por Juan Roig, a quien siguen los 6 ó 7 subordinados de la dirección. Estos mandan órdenes a los jefes de zona (por ejemplo, en Málaga hay un jefe de zona para 14 supermercados), quienes a su vez “presionan” a los coordinadores y jefes de tienda. Es una cadena de “presión” y en la que únicamente importan los objetivos. También se trabaja con “Métodos” y sistemas de control.

¿Qué son los “Métodos”?

Controles que descienden a regular cualquier actividad de la empresa. Cómo desmontar un palé, no ir al baño en horas de trabajo, cómo elaborar el pan, ponerte los guantes de un determinado color (si lo llevas de coloración diferente, ello implica una sanción). También se te sanciona por llevar barba de un día o un tatuaje; o si la mujer no va maquillada; o si dices algo de la empresa que no resulta adecuado (según su punto de vista), o si no sonríes como toca. Se trata, en definitiva, de métodos de control y disciplina sobre el trabajador. En el mismo día el coordinador te puede cambiar el horario. Se hacen horas extras por obligación. En mi caso, por ejemplo, estuve en un curso de formación de la empresa en Almería (entre las 8,30 y las 00.30 horas). No me pagaron ni una hora de más.

Otra polémica recurrente en Mercadona son las bajas laborales. ¿Qué ocurre?

En este asunto hay muchos problemas. Existe un médico de la empresa, al que tienes que avisar dos horas antes de caer enfermo (es un misterio cómo puede hacerse esto). El médico muchas veces te dice el puesto de trabajo al que puedes pasar, y que teóricamente estás en condiciones de cubrir (por ejemplo, te asignan la caja). Para que te concedan la baja ha de ser por una enfermedad muy grave. Y si te demoras en la enfermedad, te echan a la calle.
¿Se ha notado el impacto de la crisis en las condiciones laborales dentro de Mercadona?

Sí, se aprieta mucho más. Si fuera, en la calle, hubiera puestos de trabajo, nadie se callaría en Mercadona. Pero como no los hay, aprovechan para apretar las tuercas. Casi hasta llegar a los límites de la esclavitud.

¿Hay miedo?

Mucho, y siempre a perder el trabajo. Entras por la mañana a trabajar y no sabes qué ocurrirá durante el día, si te despedirán o continuarás en el empleo. Ellos te van inculcando, en el día a día, ese miedo. ¿Cómo? Te hacen responsable de tu sección, te llaman por teléfono a casa a cualquier hora y, claro, debes estar siempre operativo. Te dicen que tu compañero ha vendido más, o cosas de ese estilo. En mi caso, han llegado a telefonearme a un sábado a las cuatro de la tarde y también por la noche. El coordinador me llegó a llamar para decirme que soy un “pollo sin cabeza” porque se me pasó apuntar una nota en las ventas del pescado.
Además del miedo, ¿se busca inocular un sentimiento de culpa?

También. Hay como una “culpa personal” cuando te hacen responsable por un error de que la empresa no funcione. Buscan para ello, como te decía, el agravio comparativo respecto a otros compañeros. Pero son cosas que, desgraciadamente, no trascienden al exterior de Mercadona. Como tampoco se sabe que Mercadona, tanto que cuida su imagen, tira comida a diario (perfectamente unos 9.000 euros por supermercado y día en alimentos; multiplícalo por todas las tiendas de la cadena). Hay una empresa privada que los recoge. Pero previamente se han rociado estos alimentos con lejía y corrosivos para que nadie se los lleve. ¿Dónde sale la información de todo esto?

09·01·2014 · redaccion