Discurso de la CNT-F al XV Congreso de la CGT

Fabrice CNT-f rr.ii

Hace ya cuatro años que, en Valladolid, conocía a Angel Bosqued, Eladio Villanueva y a algunos compañeros más. Yo mismo acababa de aceptar el cargo de secretario internacional de la CNT francesa. Enseguida, nos pusimos a trabajar juntos, y a aprender juntos las alegrías y las dificultades de las relaciones internacionales.

Alegría de encontrarnos, en diferentes capitales europeas de participar en manifestaciones, en Barcelona contra el BM, en París por el uno de mayo, o en Ginebra contra el G8 en el 2003. Pero más todavía, alegría de poner en marcha, conjuntamente, campañas contra la precariedad en la enseñanza, por ejemplo, o de recibir mensajes de apoyo por los trabajadores de correos injustamente acusados, en este momento, en Burdeos. Son pequeños gestos esenciales en la solidaridad internacional de los trabajadores.

Pero nos hace falta ir todavía más lejos. Que los secretarios internacionales viajen, está bien, es el primer paso en el establecimiento de contactos. Indispensable. Pero, por encima de esto, son los trabajadores de cada sector quienes tienen que hacer vivir la solidaridad. Vosotros. Yo trabajo en la enseñanza, no voy a discutir durante mucho tiempo con un ferroviario o con un trabajador del sector de la limpieza sobre los aspectos particulres del trabajo, o de los puntos que cabe incluir en una campaña internacional. Cuando cerró una fábrica industrial cerca de París, fueron los compañeros de la CGT del automóbil los que vinieron a conocer a los obreros franceses. Y para nosotros fue un gran placer acogerlos. Y es así como vemos las cosas.

Hemos hablado mucho, todos, sobre Europa en los últimos meses. Todos hemos comprendido ya que el destino de nuestro puesto de trabajo, nuestros salarios, y los de nuestros hijos, además de los de los precarios y los sin papeles, se deciden a un nivel internacional. Habéis podido comprobar que un voto en Francia o en los Países Bajos influye en el destino de la política social también en España. Europa, y sus fronteras, se imponen ante nosotros. Y somos nosotros los que hemos de superarlas, de hacer las cosas de tal manera que recuperemos nuestra capacidad

Los políticos y los partidos no representan más que a los financieros, a los accionistas y a los empresarios. Esto es lo que ha mostrado, de manera clamorosa, el No a la constitución en Francia. Y es por esto que es importante que recordemos, fuerte y alto, todos nosotros, en todos los países, que el anarcosindicalismo, al contrario, se hace por los de abajo. Somos nosotros, los afiliados de base, los simples trabajadores, nosotros que luchamos, los que debemos decidir si una medida o un acuerdo es bueno o malo. El anarcosindicalismo significa la rotacion de las tareas, para que aprendamos a gestionar, y a autogestionarnos. Hemos de decirlo muy alto y os invito a venir a decirlo con nosotros, en ese rincón que se llama Francia, como lo claman nuestros compañeros zapatistas en Chiapas : Aqui manda el pueblo y el gobierno obedece. ¿Pensáis que aún estamos lejos de esto ? Pues con más razón, urge que nos pongamos manos a la obra. Gracias.

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25·05·2007 · redaccion