Sr. Presidente, Sres. Directivos del Bco. Sabadell,

Lamento tener que felicitarles por la compra de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, lo lamento por la gran pérdida que supone la desaparición de esta entidad.

Ustedes, que nada han tenido que ver con el deterioro de esta entidad, no pueden ignorar que la sociedad les mira con recelo, pues conocido es el interés de los grandes bancos por hacerse con el negocio de las Cajas de Ahorros.

Quizá este bocado estaba reservado a otro pez más grande pero finalmente aquí están ustedes y aquí estamos nosotros, más concretamente yo, empleado de una Caja de Ahorros, empleado de una entidad “benéfico social”

¿Sorprendidos?

Casi puedo adivinar su sonrisa ante mi “ingenuidad”

Pues miren, no. Dejen de sonreír y atiendan; “BENEFICO SOCIAL”, eso era la Caja de Ahorros del Mediterráneo.

Quizá este bocado estaba reservado a otro pez más grande pero finalmente aquí están ustedes y aquí estamos nosotros, más concretamente yo, empleado de una Caja de Ahorros, empleado de una entidad “benéfico social”

¿Sorprendidos?

Casi puedo adivinar su sonrisa ante mi “ingenuidad”

Pues miren, no. Dejen de sonreír y atiendan; “BENEFICO SOCIAL”, eso era la Caja de Ahorros del Mediterráneo.

Una entidad que durante más de 100 años ha tratado a sus clientes y empleados como a una gran familia, una entidad que ha contribuido al desarrollo de todos y cada uno de los pueblos y ciudades en los que ha estado.

Una entidad, al fin, del pueblo y para el pueblo.

Tranquilos, aun no me he vuelto loco, esperen un momento y sigan leyendo a no ser que tengan algo mejor que hacer que escuchar a un empleado que acaban de comprar.

Viendo la actuación de los últimos años se que es fácil pensar que lo que digo no es cierto, pero eso solo ocurre si nos fijamos solamente en los últimos años. En los años en los que la CAM ha estado gobernada por políticos más preocupados, como siempre, por intereses partidarios y personales que por los de la entidad, su clientela o su personal.

Unos años en los que las Cajas no hicieron otra cosa que imitar a los bancos. Se olvidaron de los pequeños ahorradores, de las familias, de la pequeña empresa. Empezaron a medir a sus clientes con el “Tanto tienes, tanto vales”, adoptaron los métodos de la banca y olvidaron el sentido de su existencia. Y claro, esto no gusto al sector financiero que vio amenazado su negocio.

He de reconocer que no lo hicimos muy bien, no hablo de los empleados de las trincheras, hablo de nuestros directivos. En cualquier caso, ¿Cómo iban a hacerlo bien si sus objetivos se eclipsaban con los objetivos políticos de turno?

Llegaron los ratios, la rentabilidad del cliente, los empleados “Bajo Rendimiento”, los objetivos, la despersonalización en el trato y la formula; Hacerlo bien = Vende lo que sea a quien sea.

Nada de esto necesitamos durante más de 100 años y en ese tiempo todo fue mejor; los resultados, la calidad en el trabajo, las relaciones con los clientes, el crecimiento de la empresa. En aquellos años uno se sentía orgulloso de pertenecer a una entidad en la que un código ético, no escrito, regía muchas de sus actuaciones.

Aquello ya pasó y no voy a convertirme en piedra, sobrevivir es mirar hacia adelante, y eso es lo que voy a hacer ahora, eso es lo que van a hacer mis compañeros, siempre lo hemos hecho.

Ya pueden imaginar la cara que se le queda a uno cuando le traiciona su capitán, cuando después de haber remado día y noche descubres finalmente que el timonel miente.

Y aun así, “aquí seguimos”, y no como dicen ustedes “aquí nos tienes de nuevo”. Nosotros, los de a pie, nunca nos fuimos y por lo tanto no podemos volver, sencillamente permanecemos.

Les ruego que estimen a la plantilla de la CAM en su justo valor y cambien ese slogan publicitario.

¿Sabían ustedes que más de 2000 empleados pertenecemos a la asociación de voluntarios? Esta plantilla está comprometida con la sociedad, puede que aun quede algo de aquel código ético con el que empecé a formarme como empleado hace más de 25 años.

Los tiempos cambian, una nueva corriente financiera se está implantando en el mercado a demanda de una indignada clientela, la “Banca Ética”. Sé que no son ajenos a ello y ya la habrán catalogado como un futuro y potencial competidor.

Y yo, que me preocupo por la empresa que me da de comer, por mis compañeros, por mis clientes y por mí puesto de trabajo, me pregunto;

¿Por qué no somos punteros en el sector y nos convertimos en la primera “Banca Ética” con una gran red de oficinas?

Los tiempos cambian, la sociedad cambia y demanda un “Banco Amigo” más que un “Banco Malo” o “Súper Malo”.

Ser los primeros en atraer a este sector de la sociedad nos daría una gran ventaja sobre nuestros competidores, un incremento de la clientela que jamás habrían soñado, y la seguridad de contribuir a la construcción de una sociedad que sin duda ha de llegar.

Si no lo hacemos ahora y adoptamos una posición ventajosa de salida, nos tocará hacerlo a remolque de las exigencias de una clientela que iremos perdiendo a favor de esta nueva forma de entender las entidades financieras.

Ahora nos dicen que van a despedir a 1.700 empleados.

1, 2, 3, 4,… y así hasta 1.700 empleados que han apostado por un proyecto que ahora ha desaparecido.

1, 2, 3, 4,… y así hasta 1.700 familias que van a pasarlo entre muy mal y peor.

1, 2, 3, 4,… y así hasta 1.700 gestores de miles de clientes que no van a entender esta postura.

1.700 empleados que dicen ustedes, van a despedir con el mínimo coste que les permite la ley.

¿Es que no quieren que seamos bien vistos por la sociedad de las regiones históricas de la CAM?

Los representantes de personal son la voz de la plantilla, y la plantilla entera les ha propuesto formulas no traumáticas de afrontar el reto en el que nos encontramos. La plantilla está dispuesta a que no se gasten ni un euro más. Sería el segundo si contamos el euro que se gastaron en la compra.

“Trabajar menos para trabajar todos”, ya saben de lo que hablo.

Hagámonos un favor y no despidan ustedes a nadie pues nos van a necesitar para la integración de las dos entidades, para afrontar los retos que nos planteará el futuro y para mantener una clientela vinculada a sus gestores como en pocas entidades.

No despidan ustedes a nadie contra su voluntad porque les interesa y porque no nos lo merecemos.

Apuesten por una Banca Ética, rememos juntos.

 

José Juan Miranzo


Fuente: José Juan Miranzo