El 24 de octubre la Encuesta de Población Activa (EPA) nos vuelve a mostrar la realidad social y cotidiana de la población que tiene más de 16 años y pueden trabajar : 38.270.700 personas.

El despido y su consecuencia el paro ha aumentado en todos los sectores en el último trimestre : la construcción pierde 57.600 parados más y ya suman 354.000 en los últimos 12 meses. Los servicios aumentan las personas paradas en 47.700, la industria 27.200 personas paradas más y la agricultura suma 26.900 parados.

Las personas que llevan sin empleo desde hace más de un año ascienden a 609.500 y el número de hogares con todos sus miembros activos en paro, han crecido en los últimos 12 meses en 258.800 personas.

Las 10 grandes entidades bancarias, 8 Bancos y 2 Cajas, obtuvieron unos beneficios netos de 100.000 Millones de € desde el 2000 al 2007. El Parlamento español aprobó financiar al sistema financiero-bancario con una partida de 50.000 Millones de €, ampliable hasta los 100.000 Millones, para “devolver la confianza al mercado y que tengan dinero para financiar a la economía real”.

Desde la CGT queremos no sólo repudiar esta “gran estafa social”, aprobada por el Parlamento, si no también denunciar y oponernos con la fuerza de la razón y de la justicia social a que se financie los Beneficios Privados de esa ínfima minoría social que percibe de media mensual 450.000 € por persona.

Estos 100.000 Millones “regalados” al sistema financiero salen de las arcas públicas y ni los trabajadores, los pensionistas, los parados, los jóvenes, hemos sido preguntados acerca de esta decisión.

Los 100.000 millones hay que utilizarlos para garantizar rentas suficientes a los 2.600.000 parados actuales, dedicarlos a subir las pensiones e inyectarlos para terminar con la pobreza relativa que padecen cerca de 9.000.000 de personas en el estado español.

Hay que actuar y rebelarse hasta volver a una situación donde los derechos sociales y laborales de las personas y el respeto por la naturaleza y la tierra, queden garantizados y una vida social buena, sea posible para todos.

Los poderes públicos y económicos tienen que garantizar rentas suficientes y exigir de quien se apropia indebidamente y no contribuye al interés general responsabilidades. Exigir que sus salarios, sus rentas, sean limitadas. Que sus impuestos sean mayores y que aporten sus beneficios privados para una economía sostenible y viable para la sociedad en general.

Desde la CGT no sólo nos oponemos a los chiringuitos especuladores y sus altísimos beneficios, si no que también exigimos un cambio social radical contra las “leyes inexorables del mercado capitalista”, es decir la legalización de sus maquinaciones y tropelías para alterar el precio de las cosas (viviendas, alimentos, materias primas, etc.) y la anteposición de los beneficios privados a la vida y sus necesidades.

Los trabajadores, asalariados y las clases medias debemos exigir de los poderes económicos, los estados y sus organismos de control de los dineros públicos (Bancos Centrales, Reservas Federales), que distribuyan la riqueza y los medios entre aquellos que sí aportamos nuestro trabajo y futuro a la sostenibilidad de la hacienda pública y para que nuestras necesidades sociales sean cubiertas con criterios de suficiencia, reparto solidario y equidad.