El pasado 24 de febrero una delegación de la CGT en México nos entrevistábamos con las mujeres denunciantes ante la Comisión Americana de Derechos Humanos por el caso Atenco. Con profundo pesar nos decían : “los mexicanos no tienen memoria histórica”. Nos encontramos en 2012, a las puertas de un nuevo sexenio político de los de arriba, año de elecciones en los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal). En este marco reflexionamos con ellas acerca de sus acciones y esperanzas.

 

Puedes apoyar la lucha de las mujeres denunciantes de Atenco ante la CIDH en : www.porellas.org

 

Puedes apoyar la lucha de las mujeres denunciantes de Atenco ante la CIDH en : www.porellas.org

Justamente hará 6 años en mayo, una feroz represión política desgarró visceras y conmocionó la solidaridad nacional e internacional la cual logró romper el cerco informativo y clamar con eco el “si nos tocan a uno, nos tocan a tod@s”. La unidad de los partidos contra la unidad de la sociedad civil organizada. Todos los partidos políticos, incluida la izquierda institucional, es decir el PRD, cerró filas coordinadamente sobre Atenco. El “saldo” : miles de golpizas, siembra de miedo y terror, 2 muertes, prisión política, corrupción del poder judicial, tortura sexual y deportaciones ilegales de internacionalistas solidari@s. .

6 años después, en 2012, siguen empecinados todos los partidos en “liquidar” a los luchadores sociales y a sus organizaciones, no hay más que ver que en los estados donde ha venido gobernando la izquierda como Sinaloa, Puebla, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Chiapas, o el propio Distrito Federal, la estrategia es inequívoca. A nadie debería sorprender así los aplastantes márgenes y apoyos con los que cuenta, elección tras elección en México, la abstención en las elecciones oficiales y los emergentes procesos de autonomía política y social a lo largo y ancho del territorio nacional, con las Comunidades Zapatistas como corazón latente y referente a escala mundial.

Pero mucho más allá de las estadísticas se encuentra la palabra desnuda de las mujeres denunciantes de Atenco. “Vamos a seguir hasta que todo esto termine” nos dicen. Por supuesto están exigiendo al más alto nivel que los autores intelectuales y materiales se responsabilicen de lo que mandaron y ejecutaron. Aun con todo reconocen que no tienen una definición clara colectiva de qué quiere decir “hasta que todo termine”, todavía no han podido consensuar un único concepto de Justicia, es decir, 6 años después siguen encontrando disparidad de criterios entre los distintos modos de sentir qué sería el elemento común reparador para todas ellas en conjunto.

Queda entonces como asignatura pendiente una reflexión en profundidad entorno a la posible confluencia de las distintas formas de sentir el abstracto o más bien complejo sentido de Justicia. En cambio lo que les une justamente son todos los aprendizajes de vida que han adquirido durante estos cerca de 6 años. Se saben diferentes entre ellas y ello es precisamente lo que les confiere como grupo fuerza, pues tal hecho les aporta ingentes proporciones de respeto mutuo y lo decodifican en clave de un amplio ejercicio de confianza mutua en fase de despegue.

El trabajo colectivo, nos cuentan también, ha consistido en no imponer visiones particulares. Si bien cada una de ellas viene de una realidad familiar, cultural y social distintas, a causa de tener que trabajar juntas y querer resaltar las coincidencias, han comprendido que aceptar la diversidad es entender y experimentar que el potencial es ilimitado cuando se colabora. Es, en definitiva, el verdadero sentido del apoyo mutuo. Como lección de vida : quitarse los prejuicios. Así enfrentan su proceso personal y común : “hemos conseguido estar juntas y unidas, hemos creado comunidad. Nos importamos unas a otras”.

A pesar de todo, tras casi 6 años, el desgaste hace mella, por lo que han tenido que buscar y desplegar acciones tendentes a reavivar la llama. Han debido de elaborar estrategias tanto de (auto)defensa como de incidencia en lo que respecta a la visibilidad ante la sociedad, herramienta esta que les ha posibilitado un generoso grado de seguridad a todos los niveles. A pesar de querer estrechar lazos y entablar complicidades con la sociedad, también han tenido que protegerse de las etiquetas que cada sector les ha regalado :

- “Tu lo que tienes que hacer es ir a la cocina y cuidar de tus hijos”. Estas palabras les eran regaladas por los policías mientras las torturaban.

- “Mentirosas, no estáis llorando, no es cierto que os pasó”. Estas palabras les fueron regaladas por ciertas periodistas en las ruedas de prensa posteriores a los hechos de Atenco.

- Y “Pobrecita”, o “víctima”, o “héroe”. Estas palabras eran ofrecidas por muchos de sus compañeros y compañeras con la mejor de las intenciones. Pero tampoco las han aceptado.

Rebelarse a las etiquetas, sentirse de igual a igual, mirando a los ojos a cualquiera de los actores citados es lo que les hace sentirse bien.

Por su parte, el Estado sigue en el empeño de negar Atenco. Pero ellas lo saben bien, el “monstruo” sigue creciendo por medio de la corrupción, la impunidad, el pacto de silencio con los mass media y la inmunidad diplomática con los países y “potencias” con acuerdos comerciales. El proceso abierto en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a partir de la admisión en noviembre de 2011 de la denuncia por tortura sexual de 11 de las 47 mujeres detenidas, promete reavivar los fantasmas por parte del Estado, no conforme con acatar la verdad.

Una disculpa pública internacional suena lejos por parte de, por ejemplo, quien fuese el cerebro político del operativo : Enrique Peña Nieto. Es, nos dicen, como esperar una disculpa por parte de Ernesto Zedillo por la matanza de Acteal. De esta manera, en la carrera hacía la silla presidencial en 2012 se sitúa alguien que quiere ser premiado. Si, el candidato por el PRI, con esa imagen de hombre, joven, guapo, triunfador y 100% mexicano que profesa, pretende desterrar de la memoria colectiva mexicana su verdadera naturaleza democrática : creer que mediante la tortura sexual y la represión política de la sociedad puede ganarse las simpatías del electorado. Pura psicopatía política la de Peña Nieto.

Para finalizar, y como símbolo del tejido entre nuestras respectivas luchas, hicimos entrega del más reciente documental editado sobre la historia de la agrupación “Mujeres Libres”, la cual supuso en aquél momento, principios del S.XX, una revolución en sí misma por la claridad y capacidad de entrega de sus más de 20.000 afiliadas. El título del film no puede ser más certero con las Mujeres de Atenco : “Indomables”.


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