El pasado mes de enero nuestra compañera puso una denuncia a la Inspección de Trabajo porque su jefe pretendía que pagara ella de su bolsillo el calzado de trabajo. La Inspección de Trabajo le dio la razón a la trabajadora y acto seguido McDonalds le presenta un despido disciplinario.

El pasado mes de enero nuestra compañera puso una denuncia a la Inspección de Trabajo porque su jefe pretendía que pagara ella de su bolsillo el calzado de trabajo. La Inspección de Trabajo le dio la razón a la trabajadora y acto seguido McDonalds le presenta un despido disciplinario.

El pasado mes de enero nuestra compañera puso una denuncia a la Inspección de Trabajo porque su jefe pretendía que pagara ella de su bolsillo el calzado de trabajo. La Inspección de Trabajo le dio la razón a la trabajadora y acto seguido McDonalds le presenta un despido disciplinario.

La secuencia de las fechas es clara: se presenta la denuncia en la Inspección de Trabajo el 30 de enero, dicho organismo resuelve el 12 de marzo dándole la razón a nuestra compañera y el 14 de ese mismo mes, es decir, tan sólo dos días después recibe la carta de despido.

La ropa de trabajo está considerada como Equipo de Protección Individual (EPI) y es variado el articulado donde se establece que será obligación de los empresarios suministrar a sus trabajadores y trabajadoras la ropa de trabajo. Así lo establece la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el Convenio 155 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otras.

Estas prácticas empresariales no son nuevas y desde la CGT pensamos que se van a fomentar todavía más. La precariedad laboral, la inseguridad y la indefensión a la hora de hacer valer nuestros derechos son la columna vertebral de la supuesta recuperación económica.

La competitividad empresarial está basada en la explotación, en el hurto de derechos laborales y en crear un clima de miedo para impedir que podamos defender lo que nos corresponde. No estamos ante un caso aislado, se trata del día a día. Es una dinámica represiva que dificulta enormemente la libertad de expresión, ya que el ejercicio de esa libertad conlleva graves consecuencias como la pérdida del empleo y por extensión la imposibilidad de cubrir nuestras necesidades más básicas como la alimentación, la vivienda, la ropa, etc…..

Desde la CGT vamos a seguir luchando para visibilizar todos estos atropellos, animando a todas y todos a hacer valer sus derechos y a pelear para cambiar el miedo de bando.

 

Protesta contra el despido de nuestra compañera en McDonalds