¿Para qué le sirve al trabajador muerto el dolor de su patrón ?

De nuevo la muerte en el tajo, dos vidas rasgadas por la insensatez…
son muertes repetidas hasta la saciedad, son muertes insistentes.
Año tras año, mes tras mes… después asistiremos al análisis
“sesudo” de la mayoría de los responsables del bien público y de la
salud pública, los cuales “sufren mucho dolor” por los muertos en el
trabajo, e inmediatamente, se nos dice que se investigarán las causas
y se depurarán responsabilidades.

Es mentira la “fatalidad”, como son mentiras las políticas de
prevención que no existen. La accidentabilidad y la siniestralidad no
son hechos inmutables, al contrario, son una consecuencia de la
organización del trabajo y de las condiciones de ese trabajo y el
medio en el cual se desarrolla. Si la organización del trabajo
corresponde por ley suprema a los Empresarios, ellos son quienes
ejecutan o defienden la vida y la salud de millones de personas
trabajadoras.

El menosprecio del riesgo cotidiano, el riesgo asumible, las
estadísticas favorables, no evitan que decenas de trabajadores y
trabajadoras, de compañeros y compañeras mueran cada año en los
tajos, en las fábricas, en las obras.

Desde CGT insistimos, una vez más, en el llamamiento a los
estamentos responsables de la salud y la seguridad en el trabajo para
que intensifiquen las inspecciones y denuncias en las empresas y así
evitar tener que actuar (como ahora) cuando los daños a los
trabajadores y sus familias son ya irreparables. Las mujeres y
hombres que formamos CGT reiteramos la denuncia y la condena
ante estas muertes, ante todas las muertes en los lugares de trabajo.

La cruda y dolorosa realidad vuelve a dejar en evidencia a quienes,
desde el gobierno, la patronal o los sindicatos oficiales insisten en
afirmar que la siniestralidad laboral se está reduciendo en España
merced a las reformas laborales y los pactos que dichas instancias
vienen firmando desde hace años.



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