Los orígenes del 1º de Mayo como Día Internacional de la clase trabajadora, se remontan a 1886, en recuerdo de la lucha por la jornada laboral de ocho horas, desarrollada en Chicago y que supuso finalmente el asesinato de  ocho trabajadores anarquistas, anarcosindicalistas (George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies).

Resulta impresionante recordar ahora estas reivindicaciones básicas del movimiento obrero, en el contexto de crisis sistémica por la que atravesamos y comprobar como hemos ido perdiendo, en muy poco tiempo, todas las conquistas laborales y sociales logradas, al menos en algunos países del occidente industrializado, con el esfuerzo, la lucha y la sangre de millones de trabajadoras y trabajadores, de activistas sociales y sindicales.

Resulta impresionante recordar ahora estas reivindicaciones básicas del movimiento obrero, en el contexto de crisis sistémica por la que atravesamos y comprobar como hemos ido perdiendo, en muy poco tiempo, todas las conquistas laborales y sociales logradas, al menos en algunos países del occidente industrializado, con el esfuerzo, la lucha y la sangre de millones de trabajadoras y trabajadores, de activistas sociales y sindicales. Pensemos en las luchas contra el trabajo infantil, contra la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, por la reducción de la jornada laboral, por un trabajo digno y con derechos, por unas condiciones laborales superadoras de la semiesclavitud de la que partíamos en el siglo XIX.

Ahora en pleno siglo XXI, el capitalismo ha desarrollado el nuevo rostro de la globalización, adquiriendo una fuerte deriva hacia el capitalismo financiero frente al capitalismo productivo y la ha aprovechado para volver a épocas pasadas de explotación, expolio y recorte de los derechos salariales, laborales, sociales de la mayoría de la población. Sin escrúpulos, sin sensibilidad, sin ética, considerando a las personas como pura mercancía de usar y tirar.
Centrándonos en nuestro país, los datos del paro reflejados en la EPA del 1º Trimestre de 2013, reflejan un panorama social dantesco y lo que es más grave, el gobierno ha tirado, intencionadamente, la toalla, aceptando que el drama del paro seguirá en cifras insostenibles hasta 2015 y siguientes.

Para la CGT, este nivel de paro representa, inexorablemente, desde el punto de vista de las personas trabajadoras, el fracaso de la reforma laboral ya que no ha generado empleo, pero, desde el punto de vista del gobierno, de quienes redactaron y decretaron la reforma laboral, la reforma es todo un éxito ya que tenía como verdadero objetivo flexibilizar las condiciones laborales, otorgar el poder absoluto a la empresa,  acabar con la negociación colectiva, negar el propio derecho al trabajo y facilitar y abaratar el despido. Todo un éxito del gobierno.
Además, desde la CGT creemos que el gobierno se siente cómodo con esas cifras de paro porque le van a permitir dotarse de argumentos a la hora de presentar la próxima reforma del sistema público de pensiones. Con seis millones doscientas mil personas desempleadas, con nueve millones de pensionistas y con dieciséis millones trescientas mil personas cotizando a la seguridad social, el gobierno habla de un sistema público de pensiones insostenible. Para ello, procede la reforma de las pensiones, procede alargar la vida laboral más allá de los 67 años, procede alargar el número de años cotizados para tener derecho al cien por cien de la pensión, procede aumentar el número de años cotizados para generar el derecho a la pensión mínima. En conclusión, la mayoría de la población no tendrá derecho a una pensión pública digna, por lo que la política del gobierno será inducirnos a que todas y todos tengamos un plan de pensiones privado. Ese es el gran objetivo y todo está orquestándose para que así sea. El sufrimiento de las familias, de las personas es irrelevante en este plan estratégico del gobierno.

Las y los trabajadores, vamos lentos pero seguros. El camino de lucha iniciado va generando apoyos en capas muy amplias de la sociedad y esta lucha de clases que ha planteado frontalmente el capital  y que está ganando, cada vez tendrá una mayor respuesta, cada vez será mayor la movilización, cada vez más el pueblo encontrará la respuesta adecuada para quitarse de encima esta dictadura  camuflada con tintes de democracia parlamentaria que está legislando a espaldas del pueblo, contra sus intereses, contra sus derechos y libertades.
El 1º de mayo es un día muy significativo en ese camino de recuperación de la lucha, de autoparticipación, autoorganización, autogestión que el pueblo ha comenzado a recorrer, sin que ya haya vuelta atrás.

Jacinto Ceacero Cubillo
Secretario General de la CGT


Fuente: GABINETE DE PRENSA CONFEDERAL

VIVA el 1º de Mayo 2013