Lunes, 24 de julio de 2023

 

¿Continuismo socialdemócrata?

En la jornada de ayer fuimos testigos de unas nuevas elecciones políticas en el Estado español y, como siempre, no estaba en el guión cambiar la situación de la clase trabajadora. Los resultados de las mismas nos abocan a un continuismo de las políticas europeístas marcadas por la Troika europea de Bruselas. No olvidemos que de nuevo, buena parte de la sociedad llamada a las urnas ha decidido abstenerse, y, pese al incremento de la participación, más de diez millones de personas han decidido no ejercer su derecho al voto. Estas cifras de abstención hacen más fuerte la posición que desde la CGT y desde el anarcosindicalismo venimos expresando desde hace décadas: la necesidad de crear una sociedad basada en la auto organización, el apoyo mutuo y la solidaridad se hace más necesaria que nunca. Se caería en un grave error si se pensara que a la ultraderecha se la ha frenado porque no van a conseguir formar gobierno, ya que lo realmente preocupante y lo que realmente se tiene que frenar es el mensaje de odio que lleva calando en parte de la sociedad desde hace tiempo, el cual ataca directamente a nuestras libertades y a los derechos de colectivos como el movimiento LGTBI+ o el movimiento migrante.

Los resultados electorales de ayer puede que estén avocados a la reelección del actual gobierno de coalición, algo que, pese a ser la única opción real posible frente a la ultraderecha, no nos ofrece ninguna tranquilidad, ya que solo hay que echar la vista atrás para recordar las innumerables ocasiones en las que dicho gobierno ha dado la espalda a la clase trabajadora a la hora de tomar ciertas medidas, poniéndose más de lado de la patronal y de los intereses del capitalismo, que del lado de quien dicen representar. La Ley Mordaza sigue en vigor, la Reforma Laboral del PP-PSOE sigue sin ser derogada– si bien es cierto que la última Reforma se maquilló hasta el punto que la misma patronal llegó a apoyar, algo sorprendente-. La Reforma de las Pensiones conduce a la privatización de las mismas con el refuerzo e implantación de los planes privados de pensiones;  la paulatina privatización de servicios públicos básicos como educación, sanidad, transporte y un largo etcétera. Ello, sin mencionar la Ley de Extranjería que deja a buena parte de la población migrante sin derechos, mientras los mantenemos en poblados trabajando en situaciones muchas veces de semiesclavitud: en condiciones penosas.

Frente a esto, desde CGT tenemos aun más clara la necesidad de construir espacios de auto organización como modelo de presión para forzar cambios legislativos, y en el que el papel de los sindicatos de clase y combativos, apoyados por los movimientos sociales, sea fundamental para seguir combatiendo a la extrema derecha y construir el camino hacia una sociedad más justa y más feminista. Estos cambios en la sociedad que buscamos no vendrán solos, y la movilización que llevemos a cabo durante los próximos años será fundamental para conseguirlos. La ciudadanía no puede ni debe conformarse con votar cada cuatro años y dejar en manos de unos pocos el futuro de todos, todas y todes; la clase trabajadora tiene que entender que sin una movilización social contundente, quien esté en el gobierno hará las políticas a su antojo y al dictado de los poderes económicos.

¡La lucha es el único camino! 

 

Secretariado Permanente del Comité Confederal

 
¿Continuismo socialdemócrata?